El Don del alma vieja
Durante mucho tiempo evité conversar conmigo misma. Díganos que durante mi niñez, parte de mi pasatiempo era jugar conmigo misma y planificar juegos donde pudiese integrar a más personas. (No, no eran amigos imaginarios. Tengo plena conciencia que hablaba conmigo misma, con eso que contenía y no sabía si exponerlo)
A lo largo del tiempo, todas las acciones o ideas ha sido buscando unificar, tratar de encontrar la paz y que co-existan conmigo pero, es duro crecer entendiendo que eso es algo imposible. Todo ser humano es una pequeña guerra interna, donde nunca habrá paz.
Siempre he pensado que en alguna vida pasada siempre estaba yo para mediar algo. Siempre tengo algo bajo mi manga para evitar un conflicto. Siempre la madre naturaleza me entregaba herramientas para ser feliz y hacer feliz a los demás.
Hoy, durante la mañana sentí nuevamente ese llamado a jugar conmigo. Partí sin base, me vi en la cocina buscando especias y sintiendo cuales eran las indicadas. Las tocaba, miraba y algo extraño determinaba que especia me servía. Instintivamente monté un platillo con especias.
Hice un altar en forma de triangulo, una de sus puntas estaba conformada de agua con sal de mar dentro de un vaso, otra era una vela blanca con un incienso de lavanda y la otra punta esta conformada por un platillo lleno de especias, una vela rosa y esta lleva cruzada un incienso de palo santo.
Bajo el platillo que sostiene esta vela rosa y altar con especias puse un papel con números. Son los números que han aparecido en mis sueños o en las lecturas de tarot. Ya no se si signifiquen algo, solo decidí hacer el altar y pedirle a mis ancestro, amigos y guardianes que esos números se traduzcan en herramientas para ser mediadora de paz donde vaya caminando.
Siento en mi un llamado al aceptar estos rituales como algo tan natural como tener rasgos Silva o Sepúlveda (genéticamente hablando, claro). No busco realmente un resultado, solo me dejo llevar al momento de hacerlo.
Me entregan paz al momento de finalizarlos y si bien, muchos no creen en estas cosas, realmente no soy quien para lidiar las guerras internas de nadie.
Yo ya gané la mía, ahora estoy construyendo nuevos cimientos en tierras donde pasaron muchas almas intentando ser felices y hacer felices a los demás.
Cuando planto, cuando jardineo y cocino me conecto con momentos de alegría del pasado.
Siempre recuerdo el estar yo rodeada de muchas personas... personas que sentía que estaban sanándome y yo tmb a ellos.
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